Hace muchos años entre la nación Katukina se narra que el kampu era un “pajé” (curandero) muy poderoso que murió y se trasformo en ranita. Antes de morir, el dijo:” yo voy ayudar a sanar enfermedades” y así se ha mantenido vivo a través de los años el espíritu del paje vivo en la rana bicolor amazónica.
Hay una época en el año que el kambo canta y las personas de la comunidad saben que es la época buena para cazar.
El pajé y sus ayudantes hacen un ritual para capturar al kambo. Al Kambo le gusta quedarse arriba de un árbol. El canta su canto y ahí la gente consigue encontrarlo.
Todo en la selva tiene dueño. Tiene los espíritus “yuxin” y los encantados “yuxibo”. Necesita respetar para no ser ofendido. Hay que pedir permiso, no se puede ir tomando lo que se quiere de la naturaleza así no mas. Es una enseñanza primordial para nosotros como seres humanos en estos tiempos de crisis, en que nos creemos dueños de la naturaleza, mas bien de sentirnos parte de ella y por sobre todo dependemos de ella. Cuando el cazador queda “empanemado(cansado, sin energia)”, no consigue cazar ni pescar, no encuentra nada, dispara y no da en el blanco, entonces el necesita Kambo. También en el caso de la persona que esta enferma, con el estomago sucio, se aplica la vacuna.
Cuando el pajé y sus ayudantes encuentran el kambo, le pegan en la cabeza con un “palito”. Esto estimula la secreción de una sustancia lechosa, entonces se raspa la espalda y las patas con el palito.
El pajé hace unas quemaditas en el brazo o en el pecho de la persona y coloca el polvito encima.
Es recomendable beber una buena cantidad de agua, pues, ayuda en los efectos de la vacuna.
“El kambo prepara el espíritu del cazador, lo hace fuerte, queda renovado y feliz con su cacería”.
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